El Valle del Jerte es una comarca al norte de Extremadura, un lugar perdido en la geografía peninsular si no fuera por un factor clave que sobrepasa sus fronteras y se expande por toda la península y buena partmapa-valle-del-jertee de Europa: la eclosión primaveral de millones de cerezos en clara competencia con las blancas nieves de sus escarpados picos, techo y cumbre de Extremadura y paso natural entre Castilla y nuestra región desde tiempos remotos.

Las cerezas picotas dan fama a este valle recóndito de la Alta Extremadura. Nuestras cerezas tienen fama nacional e internacional. El paisaje que conforma este valle es espectacular por sus altas cumbres, sus abruptas gargantas y arroyos, por una vegetación exuberante que estalla en primavera y en otoño tiñe de oro y grana el paisaje, por sus pueblos serranos de origen medieval, con sus callejuelas y casas solariegas de piedra, adobe y madera, sus balcones floridos y sus fuentes de agua fresca.
          El paisaje está sembrado de pequeños pueblos que bien discurren paralelos al río o se asientan en las laderas de las dos vertientes que configuran el Valle, pueblos serranos cuyos habitantes atesoran en su memoria recuerdos de tiempos pasados, el eco que retornan continuamente las construcciones tradicionales, los castros celtas, la arquitectura vernácula agropecuaria levantada piedra a piedra para el cobijo de pastores y ganados o el rico folclore tradicional con sus fiestas paganas centenarias.

El Valle del Jerte es paisaje salvaje, es agua pura y cristalina, es flor y aroma embriagador, cereza, frambuesa y aceite de oliva, es piedra y tierra, es cultura centenaria, es canción tradicional y rumor que acuna los sentidos, y el Jerte es su río. Un río que nos transporta a través del tiempo hasta un presente que camina con tiento hacia el futuro.

Por eso, el Jerte es punto de encuentro para los amantes de la naturaleza, para los viajeros que buscan sensaciones nuevas en paisajes inalterados, para aquellos que desean revivir los ecos de tiempos pasados cuando aun la civilización era simbiosis con el medio y no un agente destructor que contamina y agobia por su ritmo vertiginoso.

 CEREZAS Y PICOTAS  ENTORNO ÚNICO

         El cerezo es uno de los frutales de hueso más representativos de Extremadura. Su cultivo se localiza principalmente en el Valle del Jerte, donde se ha caracterizado por ser un cultivo tradicional. Fue introducido por los árabes y, tras la Reconquista, los nuevos colonos lo encontraron perfectamente adaptado a estas tierras. Pero no es hasta el siglo XIV cuando se encuentran las primeras pruebas fehacientes de su presencia en el Valle del Jerte. En las primeras décadas del siglo XIX los cronistas de la época indican que lo mejor de la zona “son las cerezas que son muy estimadas en la Corte…”. Además, hay que destacar también el valor social y estratégico del cultivo para el Valle del Jerte, donde representa la principal fuente de ingresos.
El cultivo de los cerezos en el Valle del Jerte se realiza siguiendo una tradición familiar de siglos. Se labran artesanalmente en bancales situados en las altas montañas, entre manantiales y aire puro. Sólo en este entorno único, con un microclima privilegiado, pueden cultivarse las mejores cerezas de España. Este tipo de cultivo abancalado, que se transmite de generación en generación, también repercute significativamente en la calidad y propiedades saludables de las cerezas y Picotas. Estos frutos son una fuente de salud puesto que contienen 8 vitaminas, hierro, magnesio y calcio, gran cantidad de antioxidantes y fibra DIFERENCIAS ENTRE

 DIFERENCIAS ENTRE PICOTAS Y CEREZAS.

           Muchas personas piensan que es lo mismo decir cerezas que picotas. Incluso en muchas zonas de España no se sabe qué son las picotas.
          Lo primero que cabe señalar es que la picota es una especie de cerezas, que se da solamente en Extremadura, en la zona del Valle del Jerte. Todas las picotas son cerezas pero no todas las cerezas son picotas. Aproximadamente en el mes de Abril, comienza la temporada de las cerezas en el Valle del Jerte. Todos disfrutamos comiendo esta magnífica fruta cuyos colores van del amarillo al negro, siendo las más conocidas las de la variedad de rojo cereza, un color rojo intenso, parecido al granate. La Picota es originaria del Valle del Jerte. Su maduración es algo más tardía que la cereza por lo que su temporada se extiende desde mediados de junio hasta mediados – finales de agosto aproximadamente. La picota es una cereza más pequeña y más sabrosa que el resto de las cerezas. Mientras que las mejores cerezas comunes de otras variedades alcanzan calibres de 28mm o incluso 30, 32 o más, las picotas oscilan entre los calibres de 24 y 26 mm. La picota es la más rica de las cerezas, más dulce y con menos acidez. Por eso, pese a ser más pequeña se cotiza más la picota que la cereza por ser menos ácida, más sabrosa y con la carne más tersa y firme, lo que hace que resulte crujiente al meterla en la boca. . Una de las características o elementos diferenciadores más destacados es el hecho de que la picota no tiene rabito o pedúnculo porque se queda en el árbol durante la recolección. La cereza picota es aquella de la que se desprende su pedúnculo de forma natural durante la recolección.

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